OJOS DE MUERTE

Ojos by Ramiro Fernandez Stahlschmid on Flickr

Tensan los Ángeles, en el cielo el arco de la vida que
dispara contra el vacío terso que frecuenta a la sombra del
mal y todos sus espejos.

Su cristalizado iris extiende impalpable la luz,
noble el arco desprende su enmohecido dardo de nubes
que como gota cae y deshiela una hipócrita mirada.

El tedio embrolla con su nítida negrura
las redes que filtran dioses cuando enmudece la fe
y atosiga el alma que escupe presurosamente sus rezos.
Me hiere el suspiro, me disuelve el beso,
me ciega el verdor por el que andan disimuladas
las sombras cosidas con la aguja de la ternura y el hilo de
la sangre.

Explotan en todos los ojos el consuelo que no busco,
enredado el hilo del tiempo las acalla y duerme, para
sentir menos, tan distintos nos hemos visto nunca, hojas
repetidas pendiendo cerca de la lumbre.

Como si todos los rescoldos fuéramos después,
Quemados por alguna queja y olvidados por la extrema
cercanía, acariciando odios y temores entre chispas que nos
enciendan solo para quemar.

Al igual que el calor suple el poco sentimiento entre los
comunes huestes del invierno, basta ver una sombra para
sentir compañía así sea tan solo una piedra.

Tan pronto como huye la mirada al cielo infierno
aprietan el cuerpo y zarandean la conciencia; te hunden,
rezongando arrastran el ancla de la razón y el acervo.

Sus ojos grises apartan las luces
mientras el arco tensa su cuerda en la nimia premura
de ser menos muerto,
sobre la fangosa esperanza
que el invierno aprisiona,
como aprisiona en el cuerpo al alma largo tiempo ida de los
afanes de humanidad.

En su iris vidrioso,
también yo casi muerto, rescato ciertas luces que me ayuden
a no obviar las buenas intenciones, algún escudo contra las
enrevesadas balas que profiere a destiempo algún ángel
aterido.
Porque los ojos que nos ven
juegan un instante en el incalculable frio de no sentirse
elegidos.
Aunque la muerte apunte sin palabra menos
comedida que el mudo insulto, aquel insulto que vuela
a los pájaros de los ojos y le rompe los cabos al alma
y que reza en mayúsculas: ¡tú no ¡

por: JOSé ENRIQUE RAMOS DE LA CRUZ

JOSE ENRIQUE RAMOS DE LA CRUZ. Huancayo, Perú. 1996

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s