Crónicas del encierro 2

Blancanieves de Jazmín Varela. Tomada de Flickr

Cuando el rey decretó el aislamiento social preventivo y obligatorio, todo el cuento se
detuvo. Habían pasado muchos años desde que el cazador la abandonara en el bosque, y ella encontrase la pequeña casa del claro.

—Si cocinas, haces las camas, lavas y mantienes todo limpio y ordenado, entonces
puedes quedarte con nosotros —le habían dicho sus habitantes.

Antes, ellos se iban a trabajar en la mina de la montaña; y ella hacía las tareas, si no con felicidad, al menos con eficiencia; pero ahora, la mina estaba cerrada y ellos se
quedaban en casa.

Por una parte, ella estaba custodiada; y aunque la reina violase la prohibición de circular —que para eso era reina, convengamos—, no podría ni acercarse a la casita del bosque; pero, por otra parte, imaginen ustedes: ocho personas confinadas en ochenta metros cuadrados. Ella, la única mujer. No. Imaginan mal. No es esa clase de cuento. Sitúense en aquella época, con el patriarcado a la máxima expresión: medias, camisas, pantalones y calzoncillos tirados por cualquier parte; platos, cubiertos y muchos, muchos vasos de cerveza en la mesa, la cocina, el hogar de leña; botellas caídas y su contenido volcado en piso, manteles y hasta cortinas; ronquidos exasperantes hasta el mediodía; sin momentos para ella, y apenas la posibilidad de higienizarse una vez a la semana, siempre que el fuentón no estuviese ocupado y ninguno de los siete mirando. Demasiado para cocinar, mucho para lavar, montañas de ropa para coser, y la imposibilidad de mantener el orden y la limpieza. Un cansancio extremo y continuo hizo que envejeciera años en apenas dos meses.

Cierta mañana, en palacio, la reina hizo la consabida pregunta al espejo, y éste le respondió como antes, como en el pasado:

—Tú, mi reina.
Todo había vuelto a la normalidad.

por: daniel frini

Daniel Frini. Córdoba, Argentina (1963)
Es Ingeniero Mecánico Electricista por la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC). Escribe en varios blogs literarios y ha participado en antologías de varios países como México, España, Colombia. Su más reciente libro publicado es La vida sexual de las arañas pollito (2019), Color Ciego Ediciones; San Luis, Argentina. Es escritor y artista visual.

Crónicas del encierro 6

Old green eyes de Alberto Novello. Tomada de Flickr

—Acá le traje una chuchería —dijo Melchor, dejando en el suelo una pequeña caja que contenía una cadenita de oro —. Es unisex, porque no sabíamos si es nena o nene.
—¡Ay! ¡No se hubiera molestado! —contestó María, mientras valoraba el presente con su ojo rápido y certero; dejaba el cofre a un costado y limpiaba sus manos con alcohol en gel. Y, dirigiéndose a José y aprovechando que los reyes estaban lejos, por esa cosa del distanciamiento social, agregó en un murmullo—. Creo que, ni siquiera, se la podremos poner al niño, de chiquita que es. No parece cadenita, parece anillo.
—Espero que le guste —dijo Gaspar, poniendo, sobre un fardo de heno, una bolsita de plástico que contenía algunos yuyos.
—¡Muchas gracias! ¡Qué bonito! ¿Qué es? —preguntó María, tomándola con los dedos pulgar e índice de su mano, y mirándola con desconfianza.
—Mirra, señora —replicó Gaspar, algo ofuscado.
—¡Ah, mirra! Muy útil —y, otra vez, en voz baja, le habló a José—. Pañales, nos hacen falta. O una mantita, y nos traen esto. Debe ser para que te hagas un té, vos que tenés problemas de circulación.
—Mis más sinceras felicitaciones —dijo Baltasar, haciendo una reverencia mientras disponía, amorosamente, un paquetito de saumerios de incienso, sobre el borde del bebedero de los animales.
—¡Peeero! ¡No se hubiera puesto en gastos! —y, en un murmullo que solo pudo escuchar su esposo—. Por lo menos, vamos a poder matar, un poco, el olor a bosta que hay acá adentro.
—Perdonen que no los hagamos pasar —dijo José—, pero ustedes saben cómo es este tema de la cuarentena. Y bueno, con el niño acá, con los animales…
—No se preocupe, don —contestó Melchor—, comprendemos la situación. Ta brava la cosa.
—Los entendemos —dijo Gaspar—. Nos pararon tres veces cuando veníamos
para acá. Y nosotros sin permisos para circular. Diga que uno es rey, que si no…
—¡No! ¡Ta bien, ta bien! —dijo Baltasar—. ¡Mire si van a exponer al angelito a cualquier peste! ¡Quédese, nomás, ahí! Nosotros pasamos a saludar, pero ya nos vamos.
Ta luego, que ande todo lindo, señora. Ojo con Herodes, don José.

—Buena suerte para el chico y para ustedes. Que todo sea con salú —se despidió Melchor—. Ta luego, doña; ta luego, don —mientras giraba para salir, intentó acariciar la cabeza de una oveja, pero se contuvo, dudando.
—Nosotro nos vamos —saludó Gaspar—. Cualquier cosa, nos llaman. Ta luego.
—¡Adiós! —saludó María—. ¡Buen viaje! ¿Saben cómo volver, no? La estrella de las diez, cartel azul. No la de cartel rojo, que va para Éfeso.
—¡Buen viaje, chau, chau! —dijo José.

Cuando los reyes se alejaron, María comentó:
—No son muy ricos, estos reyes.
—Por lo menos, vinieron a saludar. No como tu prima Ana.
—Ta vieja, la pobre; y con esto del aislamiento…
—Yo también estoy viejo; y, sin embargo, mirá —dijo, señalando al recién nacido—: un hijo.
—Si —contestó María, lacónica.
—Qué pobreza —dijo Melchor, azuzando a su camello con una vara de mimbre.
—Sí —contestó Gaspar—. Ni un café, ni una copita de grapa.
—No sé para qué vinimos —terció Baltasar—. Podríamos haber mandado los regalos en un remís.
—Bueno, por lo menos vimos al niño —acotó Melchor.
—Si, eso sí —sentenció Gaspar—. ¿No les pareció que era medio bizco?
—Naa… —contestó Baltasar—. Te pareció, nomás.

La oscuridad de la noche se llevó el resto de la conversación, y la estrella —tenue, parpadeante— les marcó el camino para que los tres se perdiesen en el tiempo y la memoria.»

por: daniel frini

Daniel Frini. Córdoba, Argentina (1963)
Es Ingeniero Mecánico Electricista por la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC). Escribe en varios blogs literarios y ha participado en antologías de varios países como México, España, Colombia. Su más reciente libro publicado es La vida sexual de las arañas pollito (2019), Color Ciego Ediciones; San Luis, Argentina. Es escritor y artista visual.

Malentendido

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Fue al banco a depositar la cuota semanal sugerida por el pastor para seguir orando por la salud de su esposa, conectada hace un mes a un tubo para respirar. Había visto en su canal de youtube tantos demonios expulsados, tantos parapléjicos caminar, tantos mudos hablar en lenguas, que no dudó en contactarlo y seguir sus instrucciones.


De camino a casa, recibió una llamada funesta del hospital; sintió que el corazón le estallaba en mil pedazos y un escalofrío antártico le recorrió desde las cervicales hasta el coxis. Aparcó el vehículo a un costado de la carretera, se tranquilizó y sonrío para sí mismo porque sabía que era un mal entendido; él había cumplido con todas las cuotas.


por: chema sánchez

Chema Sánchez, Nicaragua (1983)
Reside en México. Tiene ambas nacionalidades. Escribe poesía y minificción. En el año 2020 publicó Disparos Rasantes. Sus minificciones han sido incluidas en distintas antologías y revistas literarias. Ha participado en el Festival Internacional de Poesía de Granada (Nicaragua) y ha publicado poemas en El Hilo Azul, revista del Centro Nicaragüense de Escritores.

Crónicas del encierro 5

Old green eyes de Alberto Novello. Tomada de Flickr

La abuela mira al espejo como si estuviese viendo un paisaje, a la lejanía. Mientras
cepilla su pelo blanco —largo, muy largo— los ojos se desenfocan y viajan al pasado,
muchos años.
—¡Ah, m’hija! —dice, con voz gastada—. ¡Aquel era confinamiento y no los de
ahora! Yo estaba sola en aquellos días. No había teléfono, no había televisión, no había
internet, no tenía ni gas, ni luz…
—Psé —dijo su nieta, recostada en su cama, sin quitar su atención del celular.
—La comida y el agua eran escasas; y apenas tenía contacto con mi familia…
—Hm.
—Solo mi madrastra me visitaba cada tanto…
—Ajá.
—¿Me estás escuchando?
—…
—¿Le hablo a la pared? —dice, en voz alta.
—¡Ufa, abuela! ¡Hace veinte días que me contás la misma historia! ¡Ya me
cansaste! —se da vueltas para mirar a la pared, ignorando a la anciana.
Rapunzel sale de ese letargo de añoranza, detiene el cepillo en su cabello y mira
a la joven, a través del reflejo en el espejo, con ánimo de reprenderla; pero se contiene.
Las lágrimas empañan sus ojos. En la Torre estaba sola y sabía que hacer. Nunca supo
lidiar con nietas maleducadas.

por: daniel frini

Daniel Frini. Córdoba, Argentina (1963)
Es Ingeniero Mecánico Electricista por la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC). Escribe en varios blogs literarios y ha participado en antologías de varios países como México, España, Colombia. Su más reciente libro publicado es La vida sexual de las arañas pollito (2019), Color Ciego Ediciones; San Luis, Argentina. Es escritor y artista visual.

Endgame


En la cama 4 de la UCI del Bellevue Hospital Center en Manhattan, el estado de Tony Stark es reservado, por su parte en el St Thomas’ Hospital de London, la verde epidermis de Bruce Banner se ha tornado rojiza por su estado febril. Natasha Romanoff continua bajo observación encerrada en su casa de Moscú, y el gobierno estadounidense decidió congelar nuevamente a Steve hasta encontrar la cura. Mientras tanto, desde el lejano Asgard, el corpulento dios del trueno no se atreve a pisar la tierra, horrorizado ante la posibilidad de contagio.


por: chema sánchez

Chema Sánchez, Nicaragua (1983)
Reside en México. Tiene ambas nacionalidades. Escribe poesía y minificción. En el año 2020 publicó Disparos Rasantes. Sus minificciones han sido incluidas en distintas antologías y revistas literarias. Ha participado en el Festival Internacional de Poesía de Granada (Nicaragua) y ha publicado poemas en El Hilo Azul, revista del Centro Nicaragüense de Escritores.

Crónicas del encierro 1

Ghost Red. Tomada de Flickr

¿Ya habrá pasado? ¿Habrá terminado? ¿Podré salir de esta reclusión? Extraño el sol, el viento que me acaricie, el frío de las mañanas, el canto de los pájaros. Aquí, encerrada, todo es monótono, triste, silencioso, oprimente, oscuro. ¿Vendrán por mí? ¿Me liberarán? ¿Vendrán a sacarme estos grilletes, a quitar los ladrillos con los que me emparedaron hace ya tantos años, porque dijeron que era una bruja?

por: daniel frini

Daniel Frini. Córdoba, Argentina (1963)
Es Ingeniero Mecánico Electricista por la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC). Escribe en varios blogs literarios y ha participado en antologías de varios países como México, España, Colombia. Su más reciente libro publicado es La vida sexual de las arañas pollito (2019), Color Ciego Ediciones; San Luis, Argentina. Es escritor y artista visual.